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La magia de Sir John Dee, en el Museo Británico Abril 25, 2008

Posted by Javier García Blanco in : Esoterismo, Símbolos , add a comment

Retrato de John DeeJohn Dee (1527-1609) fue una de las mentes más brillantes de su tiempo. Consumado astrónomo, matemático y geógrafo, mostró también un interés inusitado –como otros pensadores de su época- por disciplinas heterodoxas, como la astrología, la magia o la alquimia. Por otra parte, su erudición en el arte de navegar lo convirtió en asesor y consultor de buena parte de los mayores representantes de la armada británica. Y, además, formó parte durante algún tiempo de la corte de la reina Isabel I de Inglaterra, convirtiéndose en su astrólogo personal.

En ARS SECRETA, como es lógico, nos interesa especialmente su faceta como mago, alquimista y ocultista. A partir de cierto momento de su vida –especialmente tras conocer a un oscuro personaje, Edward Kelly–, Dee se mostró especialmente interesado en hallar una forma de contactar con los ángeles. Los escritos de Dee dan a entender que estaba convencido de haber logrado dicho contacto, y reflejo en sus textos estas conversaciones con entidades espirituales, dejando constancia del llamado “lenguaje enoquiano” (de los ángeles), que le había sido revelado.

Os cuento todo esto porque, aunque pueda parecer sorprendente, el Museo Británico conserva en su colección varias piezas que pertenecieron a John Dee, y que fueron utilizadas por él para contactar con ese mundo espiritual. En total son seis piezas “mágicas” (imagen superior), en su mayoría rescatadas por el anticuario británico Sir Robert Cotton (1571-1631), cuya colección fue una de las que dieron forma al primitivo Museo Británico. El peculiar legado de Dee está compuesto por tres “sellos” en forma de disco grabados con extraños símbolos mágicos (dos pequeños y uno más grande), un espejo de obsidiana de origen azteca, un disco dorado y una bola de cristal.

Los tres sellos o discos recubiertos de signos ocultistas parece ser que fueron utilizados por Dee en su table of practice (mesa de prácticas) durante sus contactos con ángeles. En concreto, sobre el más grande habría apoyado la bola de cristal –o una similar– que se conserva en el Museo Británico. Como podéis ver, en el centro de este sello destaca claramente la figura de un pentagrama “atravesado” por una circunferencia, y rodeado por otros símbolos geométricos y signos mágicos.

En cuanto al disco de oro, posee un grabado en el que se representa la llamada “visión de los cuatro castillo”, que según algunos escritos, Dee experimentó mientras se encontraba en Cracovia en 1584. Este fue el objeto que se unió más recientemente a la curiosa colección, pues fue adquirido por el museo en 1942.

Otro día repasaremos otras curiosas posesiones de éste y otros museos de todo el mundo.

Fotografías de los objetos mágicos: (c) British Museum

La bruja, de Benedetto Montagna Abril 7, 2008

Posted by Javier García Blanco in : Brujería, Grabados, Iconografía , 3comments

Siento no poder actualizar con la regularidad que me gustaría, pero estas últimas semanas apenas tengo tiempo libre. Espero que la situación se normalice pronto, y pueda compartir con vosotros algunas entradas de mayor extensión que estoy preparando desde hace algún tiempo. Mientras tanto, os dejo con un grabado del artista italiano Benedetto Montagna, pintor y grabador contemporáneo de Durero, Hans Baldung Grien o Lucas Cranach, con quien comparte algunos rasgos de estilo, intereses y temática. En este caso se trata de la obra “La Bruja”, realizada en torno a 1506.

La Bruja

La imagen la he encontrado en la web de la Biblioteca Nacional, cuyos apartados digitales comienzan a ser más que dignos. En la sección “Biblioteca Digital Hispánica” podéis encontrar, entre otras cosas, un apartado dedicado al grabado alemán, con obras de los artistas que cito algo más arriba y trabajos de temática religiosa, mitológica y profana.

PD: Por cierto, con este post inicio una nueva serie (”Brujas en el arte”), en la que veremos notables y jugosos ejemplos del tratamiento dado por distintos artistas a las concubinas del Diablo.

-Entradas relacionadas:

Melancolía I, de Durero

La pesadilla apocalíptica de un genio

Los enigmas de Durero, en el Thyssen

El arte macabro de Hans Baldung Grien

La magia realista de Michael Parkes Marzo 10, 2008

Posted by Javier García Blanco in : Esoterismo, Varios , 4comments

Sigo muy liado (para variar), pero me gustaría compartir con todos vosotros un maravilloso descubrimiento: la obra del artista estadounidense Michael Parkes. He de reconocer que no había oído hablar de él, y mientras visitaba hoy el magnífico blog Uno de los nuestros (os recomiendo mucho que lo agreguéis a vuestros favoritos) me he quedado gratamente sorprendido.

La razón de que haya decidido citarlo aquí es que, tal y como señala Enkil en su post, su obra está influida por sus creencias y estudios de doctrinas esotéricas:

Parkes estudió las doctrinas esotéricas de Oriente y Occidente, y sus imágenes son extraídas de una serie de conocimientos, entre ellos el cabalistico y el tántrico pero plasmados en la forma de su propia imaginación, que son inmediatamente accesibles. Así el encuentro entre bestias y extrañas mujeres aladas, el bien y el mal en lucha con sus inmemoriables conflictos, aunque ¿quien puede estar seguro de cual es cual?. Las pinturas de Parkes tienen algo de tragedia griega, mucho de magia y misticismo, de sensualidad y fantasía. Una búsqueda constante de la belleza a través de sus diosas y de sus sueños.

Michael Parkes

Espero que os guste tanto como a mí. :-)

En el blog de Enkil encontraréis más imágenes (el enlace está justo debajo), y también en la web del propio artista).

Fuente: Michael Parkes - Realismo mágico

El príncipe de las tinieblas (II) Febrero 25, 2008

Posted by Javier García Blanco in : Diablo, Iconografía, Pintura , 8comments

Luca SignorelliHay obras de arte que te invitan a perderte en ellas, a contemplar con deleite todos sus trazos, a examinarlas hasta el último rincón. Y a pesar de todo, cuando vuelves a clavar tu mirada sobre ellas, siempre descubres una nueva sorpresa, algún detalle que pasó desapercibido en las ocasiones anteriores… Me ocurre con las geniales pinturas de El Bosco, con los grabados de Durero y también con los frescos de la capilla de San Brizio, en el Duomo de Orvieto, la obra maestra del pintor Luca Signorelli.

Recuerdo que esta obra de Signorelli me cautivó desde que la descubrí en un libro de texto de COU. Ha llovido bastante desde entonces, pero mi interés por ella no ha disminuido, sino al contrario, así que he decidido traerla hasta aquí e incluirla como segunda entrega de El príncipe de las tinieblas.

Capilla de San Brizio, Duomo de Orvieto

Luca Signorelli fue, al parecer, discípulo de otro genio renacentista: Piero della Francesca. Gran parte de su vida discurrió en su ciudad natal, Cortona, aunque realizó varios viajes a Florencia y Roma (aquí realizó parte de la decoración de la Capilla Sixtina). Sin embargo, su obra maestra fueron los citados frescos de la capilla de San Brizio, realizados entre 1499 y 1502. En ellos Signorelli da rienda suelta a su imaginación, con figuras cargadas de tensión y dramatismo; cuerpos cuya ejecución dan buena muestra de su dominio y preferencia por el dibujo. A lo anterior hay que sumar su habilidad para crear atmósferas siniestras capaces de generar una honda inquietud en el espectador.

La predicación y los hechos del Anticristo

Entre las escenas que decoran la capilla destacan especialmente dos (al menos según mi gusto personal): La predicación y hechos del Anticristo (sobre estas líneas) y Los condenados. En la primera de ellas encontramos un detalle digno de mención: la representación del Maligno no es la habitual en otros pintores y épocas. No estamos ante un dragón o una bestia infernal derrotada por el arcángel Gabriel, alanceada y dominada por las fuerzas celestiales. Aquí nos encontramos con el mismísimo Anticristo, el hijo del Diablo, que vendrá al mundo en el fin de los tiempos. Aparece representado con rasgos similares a Cristo (aunque un tanto “infernales”, con dos mechones de pelo a modo de cuernos), pues el Maligno intenta burlarse del Señor imitándole. Sin embargo, el Anticristo no está solo. Tras él, susurrándole al oído lo que tiene que decir se encuentra Satanás, con su habitual cornamenta y su color rojo. Ambas figuras se asemejan a un marionetista y su muñeco, pues los brazos del Anticristo parecen extensiones de las extremidades del Diablo.

Luca Signorelli, Hechos del Anticristo

A los pies de ambos, elevados sobre un pedestal, se acumulan riquezas y tesoros dejados por sus adoradores. Son los pecadores, que se han dejado arrastrar por el Mal y la iniquidad. La escena se completa con la representación de una masacre a la izquierda, una figura femenina que está vendiendo su cuerpo a un hombre y un grupo de personas a ambos lados del pedestal, los pecadores. En el nivel superior, a la derecha, vemos un grupo de clérigos apelotonados, que recurren al rezo para evitar el influjo y las tentaciones del Maligno y su hijo. En el lado izquierdo, aún más arriba, aparece un arcángel derrotando a Lucifer y arrojándolo a tierra, sobre un grupo de sus seguidores: todos ellos caen víctimas del poder de Dios. También pueden verse otros de los actos del Anticristo, con la resurrección de un fallecido (otra imitación burlesca de los actos de Cristo).

Luca Signorelli y Fra Angelico

He dejado para el final la presencia de dos figuras abajo a la izquierda, que según los especialistas estarían representando al propio artista (figura izquierda) y al también pintor Fra Angelico, autor de las pinturas existentes en el techo de la capilla. Por otra parte, algunos historiadores del arte han sugerido la posibilidad de que la representación del Anticristo tuviera también la intención de representar simbólicamente al polémico e “incómodo” Savonarola, el dominico que terminó sus días colgado y quemado públicamente en Florencia, el 23 de mayo de 1498. Esta posibilidad es bastante probable, pues Signorelli había estado bajo la protección y el patronazgo de los Médicis, promotores a su vez de la escuela neoplatónica de Marsilio Ficino. En una de las obras de éste último, Apología, se identifica a Savonarola con el “falso profeta”.

Los condenados, Luca Signorelli

En cuanto a la otra escena que atrae de forma especial mi atención, la correspondiente a la representación del Infierno, en ella encontramos esas figuras dramaticas y violentas que comentaba al principio. Todo un despliegue de demonios que disfrutan atormentando a los pecadores, a quienes someten a mil y una torturas. Ya sabéis, ¡mucho ojito con ser malos, o ya sabéis lo que os espera! ;-P

Los condenados (detalle), Luca Signorelli

Los condenados (detalle), Luca Signorelli

Los condenados (detalle), Luca Signorelli

Los condenados (detalle), Luca Signorelli

Entradas relacionadas:

El príncipe de las tinieblas (I)

El laboratorio del alquimista (V) Febrero 13, 2008

Posted by Javier García Blanco in : Alquimia, David Teniers, Pintura, Thomas Wyck , 10comments

Bueno, pues después de la mudanza y de quedarme un poco más tranquilo en cuanto a trabajo, vuelvo a la carga con ARS SECRETA, tras este paréntesis más prolongado de lo habitual. Por ahora os dejo con un post ligerito, continuando con la serie de El laboratorio del alquimista.

Hoy os traigo algunas de las pinturas del holandés Thomas Wyck (1616-1677) quien, al igual que su contemporáneo David Teniers (hablamos de él en el último artículo de la serie) sintió cierto interés por plasmar el interior de los gabinetes de estudio y laboratorios de los practicantes de la Gran Obra. Su producción “alquímico-pictórica” está muy repartida por distintos museos y colecciones privadas, y sobrepasa fácilmente la docena de obras (al menos, las que yo he podido encontrar a través de la red, seguramente serán más).

Alquimista en el laboratorio

En las pinturas de Wyck comienza a verse un cambio respecto a otros artistas. En estas obras el alquimista empieza a ser representado como un científico serio, rodeado de libros y herramientas de trabajo, alejándose del modelo anterior, en el que los protagonistas aparecían en medio de alambiques y retortas, muchas veces representados con una intención crítica. Ahora son más químicos que alquimistas, un cambio lógico si tenemos en cuenta que en las fechas que Wyck pintó algunas de sus obras, comenzaba a hacerse más evidente la separación entre ambas disciplinas, hasta entonces indisolublemente unidas.

Alquimista trabajando, Museo del Louvre, París.

The Fitzwilliam Museum, Cambridge

El alquimista, Rijksmuseum, Amsterdam.

El alquimista, Museo del Hermitage, San Petesburgo.

Origen de las imágenes: Rijksmuseum (Amsterdam), Museo del Hermitage (San Petesburgo), Museo del Louvre (París), The Fitzwilliam Museum (Cambridge).

* Entradas relacionadas:

-El laboratorio del alquimista I, II, III y IV.