Ars Secreta
23Dic/097

Tres años de ARS SECRETA

Sé que es un tópico, pero no por ello deja de ser cierto: el tiempo pasa volando. Hoy se cumplen tres años desde que pusiera en marcha este espacio digital, que nació como una prolongación de la edición impresa de Ars Secreta, pero que terminó convirtiéndose en un ente propio con el que sigo disfrutando como el primer día. La culpa de esto es únicamente vuestra, de los visitantes que seguís concediéndome el honor de visitarme para dejar vuestros comentarios e impresiones. Sin duda, lo más satisfactorio de este trabajo :-)

Después de estos 1.095 días, la página se mantiene en unas 22.000 visitas mensuales, a pesar de la falta de regularidad a la hora de publicar nuevos contenidos que ha sufrido en los últimos tiempos (mea culpa). En total, desde el primer día se han registrado más de ¡600.000 visitas! Sé que es una cifra ridícula en comparación de otros muchos espacios digitales pero, sinceramente, jamás imaginé tal acogida por vuestra parte. Actualmente hay 99 entradas (contando esta), pero espero que el número siga creciendo con el tiempo, y 89 personas seguís habitualmente las actualizaciones a través del feed de RSS.

A continuación, os dejo las entradas más populares a lo largo de estos tres años:

-El simbolismo del Sello de Salomón

-El simbolismo del Pentagrama

-William Blake: poeta, pintor, místico y visionario

-El arte macabro de Hans Baldung Grien

-Melancolía I de Durero

-Las pinturas mágicas de Rembrandt

Muchos me escribís –bien a mi e-mail personal, bien a través de los comentarios–, preguntando sobre la salida de la segunda parte de Ars Secreta en edición impresa. Por el momento sólo puedo decir que estoy trabajando en el nuevo libro, que ya tiene asegurada su publicación, aunque la elaboración del mismo me está llevando más de lo que creía. En estos tres años el volúmen de información sobre estas cuestiones que he ido recopilando es tan grande que me cuesta dejar fuera algunos temas. Además, mis actuales colaboraciones periodísticas con distintos medios (tanto en prensa como en radio) y el mantenimiento de Planeta Sapiens ocupan hoy buena parte de mi tiempo, así que debo robar tiempo para continuar con Ars Secreta 2. En cualquier caso, espero que vea la luz a lo largo de 2010. Mientras tanto, podréis ir viendo algunos avances en este espacio. Muchas gracias por vuestro interés.

Sólo me queda desearos unas felices fiestas, y agradeceros de corazón vuestro confianza. Espero repetir una entrada similar el año que viene, con todos vosotros. Por cierto, ¿os gusta el nuevo diseño?

19Dic/090

Estelas mágicas de Horus

Cippus

Como ya sabréis los que visitáis el blog asiduamente, hasta ahora no he prestado excesiva atención a obras de arte procedentes de la Antigüedad, con la excepción de ciertas piezas relacionadas con los cultos mistéricos, o algunas cuestiones puntuales como el tema de la psicostasis. Mi intención es ir cambiando esta tendencia, tanto en la página como en la versión impresa de la segunda parte de ARS SECRETA (paciencia, sigo metido en faena :-) ).

Como pequeño adelanto, hoy quería traeros una serie de piezas procedentes del Antiguo Egipto. En concreto se trata de algunos Cippus (un tipo de estelas) de Horus, también conocidos como Estelas de Horus sobre cocodrilos. Estas piezas escultóricas, que se hicieron populares en época tardía (especialmente a partir del siglo VI a.C.), evidencian la gran importancia que tuvieron las prácticas mágicas entre los antiguos egipcios. En este caso concreto, los cippus suelen representar a Horus Harpócrates (Horus el niño) triunfando sobre animales peligrosos, y en especial sobre cocodrilos, serpientes y escorpiones. La razón de esta iconografía reside en el hecho de que los antiguos egipcios creían que estas estelas o cippus tenían el poder de proteger y curar –llegado el caso– frente a las mordeduras y veneno de dichos animales.

Cippus de Horus. Crédito: British Museum.

Cippus de Horus. Siglos VI-III a.C. Crédito: British Museum.

A su vez, la base de esta creencia se encuentra en un antiguo mito egipcio, en el que Horus y su madre Isis son atacados por una alimaña mientras se ocultan de Seth en el delta del Nilo. Thot, el dios de la medicina, sanó las heridas de Horus y le concedió el poder de dominar a estas criaturas peligrosas. De ahí que se le represente pisando los cocodrilos y sosteniendo en sus manos serpientes y escorpiones. En la estela que podéis ver sobre estas líneas (podéis hacer click sobre ella para ampliarla), Horus aparece representado de esta forma, y sobre él se aprecia también una cabeza del dios enano Bes, una divinidad relacionada igualmente con la protección a las madres y sus niños, así como con amuletos mágicos, los cuales se utilizaban también para protegerse de picaduras de animales venenosos, y que aquí aparece como elemento protector de Horus niño.

Otro detalle curioso de esta estela es que en los jeroglíficos en blanco que rodean a Horus aparece también el dios Heka, la deificación de la magia para los egipcios (de hecho, heka era el término usado para designar a la magia). Es la figura que aparece a la izquierda de su cara (a la derecha aparece su madre Isis).

Un esquema muy similar se repite en esta otra estela, en esta ocasión conservada en el Museo de Brooklyn, Nueva York, y que datada del siglo III a.C. Además de los relieves y esculturas que ya hemos comentado en la pieza anterior, presenta varios hechizos protectores.

Cippus de Horus. Crédito: Brooklyn Museum.

Cippus de Horus. Siglo III a.C. Crédito: Brooklyn Museum.

De nuevo encontramos este tema en una talla de madera pintada de negro y de una época similar al primer ejemplo, conservada también en el British Museum. Como podréis ver, la iconografía es muy similar:

Cippus de Horus. Crédito: British Museum.

Cippus de Horus. Crédito: British Museum.

Hay un último detalle en torno a estas piezas que merece nuestra atención. Al igual que sucedía con la representación de la psicostasis en los templos cristianos medievales, parte de esta iconografía de Horus sobre los cocodrilos parece adivinarse –con variaciones– en algunas obras de arte cristiano y, concretamente, en escenas en las que Cristo o el arcángel San Miguel derrotan a Satanás, representado bajo la forma de la serpiente o el dragón. Evidentemente, en los casos cristianos la representación no tiene nada que ver con la magia, sino que únicamente se tomó un símbolo ya existente y se transformó su mensaje (algo que vimos también en el caso del zodíaco de Cristo, por ejemplo). En este caso ya no son cocodrilos los que están bajo los pies del dios, sino un dragón, un demonio o una serpiente, y se representa la victoria de Cristo sobre el diablo. Os dejo tres ejemplos elegidos al azar. Seguro que conocéis muchos más…

Descenso de Cristo al Infierno. Duccio di Buonisegna. 1308-11. Museo dell'Opera del Duomo, Siena.

Descenso de Cristo al Infierno. Duccio di Buoninsegna. 1308-11. Museo dell'Opera del Duomo, Siena.

San Miguel y el Dragón. 1505. Rafael Sanzio. Museo del Louvre.

San Miguel y el Dragón. 1505. Rafael Sanzio. Museo del Louvre.

Madonna de los Palafreneros. 1605-06. Caravaggio. Galería Borghese.

Madonna de los Palafreneros. 1605-06. Caravaggio. Galería Borghese.

BIBLIOGRAFÍA:
PINCH, Geraldine. Magic in Ancient Egypt.
British Museum Press. London, 1994.

Entradas relacionadas:

-El temible juicio de la balanza

-Los misterios de Sabazios

-El zodíaco de Cristo

3Dic/090

Kupka, en la Fundación Miró

Kupka

Hace ahora más de dos años –¡cómo pasa el tiempo!– publiqué aquí una pequeña nota sobre el pintor checo Frantisek Kupka, a propósito de sus vinculaciones con la teosofía, el espiritismo y otras prácticas de corte esotérico. Hoy vuelvo a traer aquí su figura con motivo de la celebración de una exposición sobre parte de su obra –concretamente de pinturas que forman parte del fondo del Centro Georges Pompidou– en la Fundación Joan Miró de Barcelona, con el patrocinio de BBVA.

© Photo CNAC/MNAM Dist. RMN - Jean-Claude Planchet

Autour d’un point, c. 1920-1930 © Photo CNAC/MNAM Dist. RMN - Jean-Claude Planchet.

La muestra arrancó el pasado día 27 de noviembre, y estará abierta al público hasta el 24 de enero de 2010. Si vivís en Barcelona o tenéis pensado hacer una escapada, es una buena oportunidad de ver algunas de las obras de este artista singular que se aproximó de forma muy temprana a la abstracción, en buena medida por influencia de esas creencias esotéricas que tuvieron gran importancia en su vida. A continuación os dejo los datos de la muestra:

Fechas: 28 de noviembre de 2009 – 24 de enero de 2010

Horario: martes a sábado, de 10:00 a 19:00h. jueves, de 10:00 a 21:30h. domingos y festivos, de 10:00 a 14:30h. lunes no festivos, cerrado.

Precio: 4,00 € ; con audioguía, 6,00 €. Audioguía en catalán, castellano e inglés.

Más información en la web de la Fundación Miró

PD: Aprovecho para disculparme por la falta de actualizaciones en las últimas semanas. Está siendo una etapa de mucho trabajo, con la preparación de la segunda parte de ARS SECRETA, mis colaboraciones periodísticas y mis esfuerzos por mantener PLANETA SAPIENS (por cierto, si todavía no la habéis visitado, os animo a echar un vistazo, acabo de renovar los contenidos). Intentaré incluir aquí nuevos contenidos en unos días, y también responder los numerosos e-mails y comentarios pendientes.

Entradas relacionadas:

-Frantisek Kupka, el viajero del astral

31Oct/091

Noche de Halloween… con Goya

Esta noche las brujas, espíritus, demonios y otros seres de la oscuridad campan a sus anchas por todos los rincones, así que en ARS SECRETA tampoco podían faltar. Para compensar un poco el imparable carácter anglosajón que va adquiriendo la celebración en España (más divertida, en cualquier caso, que nuestras tradicionales costumbres católicas), he pensado que podría compartir con vosotros algunas obras de un paisano mío al que todos conocéis: Francisco de Goya.

Os dejo con algunas de sus pinturas de temática brujeril, sobrenatural e incluso demoníaca. Otro día, con algo más de tiempo, hablaremos del genio aragonés con más calma.

El Aquelarre (1798), Francisco de Goya.

El Aquelarre (1798).

Aquelarre o Gran Cabrón (1819-23), Francisco de Goya.

Aquelarre o Gran Cabrón (1819-23).

Escena de exorcismo o San Francisco de Borgia en el lecho de un penitente (1788).

Escena de exorcismo o San Francisco de Borgia en el lecho de un penitente (1788).

El embrujado (1798), Francisco de Goya.

El embrujado (1798).

Os dejo también algunos enlaces a otras entradas similares, por si os apetece hacer un repaso a temas macabros, oscuros y brujeriles. ¡Disfrutad de la noche! ;-)

-Las brujas de Frans Francken el Joven

-El arte macabro de Hans Baldung Grien

-Calendario mágico

-Las brujas de Salvator Rosa

-La bruja, de Benedetto Montagna

-El diablo no bromea…

-El infierno de El Bosco, en alta resolución

-El príncipe de las tinieblas I

-El príncipe de las tinieblas II

-El príncipe de las tinieblas III

30Sep/098

El Rey Blanco y las artes oscuras

Hans Burgkmair el Viejo.En ocasiones anteriores ya he hablado aquí del notable interés que manifestaron numerosos personajes poderosos como Felipe II, el emperador Rodolfo II o la reina Cristina de Suecia, entre otros, por cuestiones "ocultas" o esotéricas, y cómo dichos intereses propiciaron la creación de hermosas y singulares obras de arte.

La obra que quiero compartir con vosotros (la tenéis un poco más abajo) es un grabado realizado por el artista Hans Burgkmair el Viejo (1473-1531), contemporáneo de Durero. Dicha obra lleva el sugerente título de El deseo del Rey Blanco por aprender las artes oscuras, y lo más sorprendente de todo es que el citado "rey blanco" (Weiss Kunig, en alemán), no es otro que el emperador Maximiliano I. El grabado, cuyo simbolismo explicaré un poco más abajo, es uno de los cientos que aparecen en el libro Der Weisskunig (El Rey Blanco), una biografía del propio Maximiliano escrita por Marx Treitzsaurwein –siguiendo dictados del emperador– cuyas dos primeras partes están dedicadas a relatar la vida de sus padres, así como su propio nacimiento y educación, desde la infancia hasta la juventud. Esta voluminosa obra tenía también una tercera parte que relataba la vida política de Maximiliano, y su contenido fue personalmente dictado por el monarca. Además, la obra está decorada con numerosos grabados, obra de Leonard Beck, Hans Schäuffelein, Hans Springinklee y el citado Burkmair.

Hans Burgkmair

El deseo del Joven Rey Blanco por aprender las artes oscuras. (Imagen: Kintzertorium / Flickr)

Volviendo a la obra que nos interesa, el grabado de arriba, pertenece concretamente a la segunda parte de la biografía, la dedicada a la educación del joven Maximiliano. En el centro de la imagen aparece el futuro emperador, acompañado por un clérigo que le muestra un libro abierto.Flanqueándolos, destacan cuatro figuras. A la izquierda, una mujer vieja, con una bolsa en una de las manos, sostiene penosamente en su espalda la figura monstruosa de un pequeño demonio. En la derecha, un monje con un libro bajo el brazo y, sobre él, surgiendo entre las nubes, aparece la figura de un ángel. La parte superior, como podéis ver, está ocupada por el firmamento nocturno, cuajado de estrellas. Curiosamente, de dos de ellas cuelgan sendos libros, sostenidos por cadenas.

Teniendo en cuenta el título del grabado y la curiosa escena que acabo de mencionar, podría pensarse que Maximiliano está siendo aleccionado en los secretos de la magia negra. Sin embargo, el verdadero mensaje es muy diferente, tal y como se explica en las propias páginas del libro. En realidad, la intención de la obra de Burgkmair era igualar al joven emperador con Cristo pues, al igual que éste, habría sido "tentado por el diablo", en su caso a través de un inicial interés por las artes oscuras, de moda en la época. Así, las figuras de la izquierda (viaje/bruja y demonio) son el símbolo del mal, mientras que las de la derecha (monje y ángel), representan al bien. Los dos libros, sostenidos por arte de magia desde las estrellas, contienen los saberes ocultos (y contrarios a la fe cristiana) de las artes oscuras. El texto del capítulo que decora este grabado aclara que el joven Maximiliano logra rechazar la tentación del diablo, venciendo así al mal.

Páginas iniciales de Der Weisskunig.

Páginas iniciales de Der Weisskunig.

Aunque el ejemplo anterior deja claro el rechazo del monarca hacia la brujería y la magia negra, lo cierto es que Maximiliano, al igual que otros muchos personajes poderosos de su tiempo (eclesiásticos incluidos) se dejó seducir por otras prácticas poco ortodoxas, y de forma especial por la astrología. A lo largo de su vida, el emperador manifestó en varias ocasiones su certeza de que la disposición de los astros en el horóscopo de su nacimiento no era demasiado favorable, aunque por fortuna este aspecto negativo había quedado, según creía, atemperado por la benevolencia de la "providencia divina".

Este interés del emperador por el influjo de los astros queda de manifiesto en otros dos grabados de Burgkmair, también incluidos en Der Weisskunig. De uno de ellos, titulado precisamente Cómo el Joven Rey Blanco aprendió el arte de la astrología (correspondiente al capítulo 22), no he encontrado por desgracia una imagen de buena calidad. De todos modos, y por su interés, incluyo aquí una versión en tamaño reducido.

Cómo el Joven Rey Blanco aprendió el arte de la astrología.

Cómo el Joven Rey Blanco aprendió el arte de la astrología.

El segundo, en el que se muestra el nacimiento del futuro monarca –en este caso si contamos con una imagen mayor–, evidencia de nuevo su interés por dicha disciplina. En el grabado, correspondiente al capítulo 14, como podéis ver un poco más abajo, aparece una mujer (probablemente una niñera), sosteniendo en sus brazos al recién nacido. Sobre ambas figuras descubrimos otra vez un cielo estrellado, pero en esta ocasión hay otro detalle que llama la atención: la Luna y tres estrellas emiten un curioso resplandor que desciende hasta las dos figuras, dando a entender el influjo que los astros ejercen sobre el recién nacido.

Der Weisskunig, capítulo 14.

Der Weisskunig, grabado para el capítulo 14.

En lo que respecta al artista, Burgkmair, hay que señalar que estas no son las únicas obras en las que abordó temáticas "mágicas" o "esotéricas". Otros de sus grabados muestran también escenas de brujería, magia o temas macabros. Pero eso ya es otra historia…

Entradas relacionadas:

-Puertas Mágicas

-Melancolía I, de Durero